Categorías
por clasificar

leña

Hay algo que todos los árboles producen, sea de la especie que sean: leña.

Hay ramas que el árbol deja de alimentar, se secan y caen. Otras siguen creciendo y engordando.

Las ramas que se caen tienen dos destinos:

  • -o terminan convertidas en humus cubiertas de hojas y consumidas por microorganismos,
  • -o terminan en leña. Quizá el producto más abundante del bosque.

La leña que produce un árbol se trocea a unos 20 cms., que es la dimensión de aprovechamiento para las “económicas”, esas estufas estupendas diseñadas en el siglo XIX.

Las ramas finitas servirán para arrancar la lumbre, la medias para acelerar el calentamiento, las grandes para mantenerlo y los tocones gordos o se astillan o se reservan para la chimenea.

En el proceso de troceado de leña podemos admirar el grosor adquirido por las distintas ramas en función de los años que lleve creciendo, visibles en los anillos del corte.

Y saber que en cada anillo anual habría memoria biológica suficiente para grabar todos los acontecimientos sufridos durante ese año por la planta.

El secreto (a voces) de una buena leña, es que esté bien sequita. Seca de humedad directa, de agua, pero también y sobre todo, seca de savia, la humedad interna de la madera que tarda un año en secar bien.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *