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Aracne. Gustavo Doré para El Purgatorio de Dante

Durante un tiempo confundí a Ariadna con Aracne.
Un despiste derivado del parecido fónico de ambos nombres.
Descubrí que académicamente no tienen nada que ver. Ariadna es un mito griego y Aracne una fábula romana narrada en la Metamorfosis de Ovidio.
Pero, cosa de la metonimia, he seguido viendo paralelismos asombrosos que quiero plasmar.

Ariadna es hija del rey Minos. Como todos los mitos griegos, tiene una componente psicológica importante. El rey Minos estaba casado con Pasifae, que en una de estas, le puso los cuernos con un toro blanco, de cuya unión nació el Minotauro, mitad toro mitad hombre. De forma que Ariadna es hermana del Minotauro.

El Minotauro, que me gusta pensar como el origen de la fiesta taurina, simboliza el lado salvaje del hombre. Es peligroso por bestia, así que hay que mantenerlo encerrado en un laberinto del que no puede salir (la inteligencia no le da para encontrar la salida).

Su padre Minos, para mantenerlo con vida, le da cada año siete vírgenes y siete efebos que le cobra a la ciudad de Atenas por mantener la paz.

Teseo, príncipe de Atenas, se presta voluntario a ir a la caza del Minotauro. Ariadna se enamora de él y decide ayudarle a matar a su hermano el Minotauro dándole un hilo que le permitirá salir del laberinto si logra matarlo.

El nombre Ariadna significa “la más pura”. Si entendemos el minotauro como el lado salvaje del hombre, el lado más impuro, nos encontramos con Teseo como imagen del hombre medio, ni puro ni impuro, luchando contra la naturaleza salvaje ayudado por el ingenio de la parte más noble del ser humano.

“La más pura” nos lleva a la imagen cristiana de la Virgen, la Inmaculada. Que, curiosamente, logra su propósito limpiador abordando los problemas con un único hilo, lo que nos lleva a emparentar el mito del hilo con el sutra 32 de Patañjali que afirma que para eliminar los obstáculos que se oponen a la obtención del énstasis “el ejercicio ha de operar sobre una única entidad”.

Aracne por otro lado era hija de un tintorero. Según Plinio inventó el uso del hilo y de las redes. Era tan buena tejedora que venció a la diosa Minerva (Atenea) en un reto. Avergonzada por haber ofendido a los dioses, se ahorcó y Minerva, apiadándose, la convirtió en araña.

Es de destacar la inquietante imagen de Aracne que Gustavo Doré diseñó para el Purgatorio de la Divina Comedia de Dante, que nos aproxima a la imagen de la diosa hindú Shiva la de mil brazos.

El hilo como material, conforma el tejido, que derivado literariamente en “texto” da soporte a toda la red de relaciones que conforman la cultura humana, desvelando la razón de que las cosas sean tanto lo que son en sí como la forma en que las contamos. “Somos el relato”, reza el dicho; y el relato siempre se cuenta en forma de texto, tejido.

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Al hilo

El mito de Ariadna y el ovillo de Teseo.

4 páginas. 1 €

portes debidos. No disponible en Amanzon.

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